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Cortamos grano por grano
Nada de cosecha mecánica. Nuestros cortadores pasan varias veces por la misma mata y solo cortan el grano que ya está rojo y maduro. Es más lento, pero es la única forma de que la taza salga pareja.
Café especial y miel pura, cosechados a mano a más de 1,350 metros sobre el nivel del mar en la Aldea Capucas, Copán. Cien por ciento orgánicos. Cien por ciento hondureños.
En la Aldea Capucas, en el corazón montañoso de San Pedro Copán, la tierra todavía huele a café recién cortado y a leña de la madrugada. Ahí está Finca Los Popitos.
Nuestra historia no empezó en una oficina, empezó en el surco. Empezó con manos que aprendieron de sus padres a leer el cielo, a saber cuándo el grano está en su punto exacto de dulzura y cuándo la colmena está lista para compartir su miel. Somos una familia hondureña que decidió hacer las cosas bien, aunque cueste más y tarde más.
Por eso no usamos químicos. Cultivamos bajo sombra de árboles maderables que protegen el suelo, guardan el agua y le dan casa a los pájaros y a nuestras abejas. Cosechamos grano por grano, a mano, y secamos con el sol de Copán. Cada libra de café y cada botella de miel que sale de aquí lleva el nombre de la gente de nuestra comunidad, y eso lo cuidamos como se cuida lo propio.
Cuando abrís una bolsa de Zompopero, no estás abriendo solo un producto: estás abriendo un pedacito de nuestra montaña.
«Lo que la tierra da con paciencia, nosotros lo entregamos con orgullo.»
— Familia Los Popitos, Capucas, Copán
Finca Los Popitos no es una marca que nació en una oficina. Es el nombre de una finca de verdad, y esa finca tiene dueños a los que se puede buscar, saludar y visitar.
A Don Pedro se le encuentra entre las matas, con el sombrero puesto, revisando el punto de maduración del grano. Junto a Doña Norma dirige la finca desde la Aldea Capucas y sostienen todo lo que hay detrás de una bolsa de Zompopero: la siembra, el corte, el secado, el empaque y la palabra empeñada con cada cliente.
Trabajan con su familia. Por eso, cuando más abajo leás que esto lo hace gente de aquí, no es una frase de publicidad: son ellos, en su propia tierra.
Así nace cada bolsa de Café Zompopero. Podríamos producir más rápido y más barato: elegimos no hacerlo.
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Nada de cosecha mecánica. Nuestros cortadores pasan varias veces por la misma mata y solo cortan el grano que ya está rojo y maduro. Es más lento, pero es la única forma de que la taza salga pareja.
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Sembramos el café entre árboles maderables. Esa sombra baja la temperatura, retiene la humedad del suelo y hace que el grano madure despacio. El bosque hace el trabajo que otros le piden a los agroquímicos.
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Cada etapa la hacen manos de la Aldea Capucas: la siembra, el corte, el secado al sol, el empaque. No tercerizamos nuestra montaña, y por eso podemos responder por lo que va dentro de cada bolsa.
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Después del lavado, el grano se tiende en camas elevadas y se voltea a mano varias veces al día hasta llegar al punto justo de humedad. Un secado apurado con máquina arruina en horas lo que la montaña tardó meses en construir.
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El tueste oscuro es el mejor disfraz de un café mediocre: quema el grano y termina sabiendo todo igual. Nosotros paramos en el punto medio, ahí donde todavía se distinguen el chocolate y los frutos secos que la montaña le dio.
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El café recién tostado sigue soltando gas por días. Ese botón que ves en la bolsa lo deja salir sin dejar entrar aire, y por eso el aroma que se te viene encima al abrirla es el mismo que salió del tostador.
Trabajamos directamente con Mayorga Coffee, una tostaduría estadounidense con años de trayectoria en café orgánico latinoamericano. Su forma de trabajar es comprarle de frente al productor —pequeño o grande— y pagar por la calidad, sin intermediarios que se queden con el margen del caficultor.
El café de Capucas está en su catálogo bajo el nombre Honduras Capucas, con certificación orgánica USDA y grado de café especial. Podés verlo y leer lo que dicen sus clientes en su página oficial.
Imagen: Mayorga Coffee. Marcas y fotografías son propiedad de Mayorga Coffee.
La altura, la sombra de los maderables, el corte a mano, el sol de Copán y el punto justo de tueste. Todo eso es lo que vas a abrir en tu cocina.
El café que despierta tus mañanas y la miel que endulza tu casa. Los dos nacen en la misma tierra, con el mismo cuidado y la misma promesa: puros, de verdad.
Nuestro café crece despacio. A más de 1,350 metros, entre neblina y sombra de árboles, el grano madura sin prisa y concentra todo lo que después vas a sentir en la taza. Variedades Icatú y Obata, cortadas a mano una por una, solo cuando el grano está rojo y en su punto.
Lo lavamos, lo secamos al sol de Copán y lo tostamos en tueste medio, buscando el equilibrio: ni quemado ni tímido. El resultado es un aroma que llena la cocina apenas abrís la bolsa, un cuerpo redondo y un final limpio que se queda un rato con vos.
Consultanos por disponibilidad en grano o molido y por precios de mayoreo.
Nuestra miel no lleva nada más que miel. Ni agua, ni azúcar, ni jarabes, ni conservantes. Un solo ingrediente: 100% miel de abeja. Así de simple, y así de difícil de encontrar hoy.
Nuestras colmenas viven entre las flores del cafetal y del bosque de Capucas, y eso se nota: el sabor cambia con la floración de cada temporada, porque es un producto vivo. Cosechamos de forma artesanal, respetando el tiempo de la colmena, y la filtramos en frío para no quitarle ninguna de sus propiedades naturales.
Si con el tiempo tu miel se cristaliza, alegrate: es la prueba de que es pura y natural. Solo tenés que calentarla suavemente a baño maría y vuelve a su estado líquido.
Conservar en lugar fresco. Registro Sanitario HN-A-0821-0285.
No somos una marca grande. Somos una finca hondureña que hace poco, pero lo hace bien.
Sin pesticidas, sin fertilizantes sintéticos, sin azúcares ni conservantes añadidos. Lo que ves en la etiqueta es exactamente lo que llevás a tu casa.
Cultivo bajo sombra de árboles maderables que protege el suelo, cuida el agua y le da refugio a las abejas y a la fauna de Capucas.
Cada pedido es trabajo digno para familias de la Aldea Capucas. Comprás directo del productor: sin intermediarios que se lleven el valor de la montaña.
Sabemos en qué parcela creció tu café y de qué colmena salió tu miel. Registro sanitario vigente y lote identificado en cada envase.
Seis sellos internacionales auditan cómo se cultiva nuestro café, en qué condiciones trabaja quien lo cosecha y qué se protege alrededor de la finca.
Reconocido en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón. Tres mercados, sin volver a certificar.

Precio mínimo garantizado y condiciones dignas para las familias que cosechan.

Manejo que cuida el bosque, el suelo y el agua de toda la finca.

Café de sombra que conserva el refugio de las aves migratorias. Exige ser orgánico primero.
Seis certificaciones vigentes sobre nuestro café. Fair Trade, USDA Organic, Rainforest Alliance y Bird Friendly están a nombre de Finca Los Popitos; los sellos orgánicos de Japón (JAS) y de la Unión Europea se obtuvieron a través de la Cooperativa de Capucas, de la que somos socios. Todas son marcas registradas de sus respectivas organizaciones certificadoras.
Mil trescientos cincuenta metros de altura, neblina casi todas las mañanas y una comunidad que vive del café desde hace generaciones. Todo lo que probás viene de aquí.
Quiero probarloSi tu duda no está aquí, escribinos por WhatsApp y te respondemos en persona.
Al contrario: es la mejor señal de que es miel pura. La cristalización es una propiedad física natural de los azúcares que vienen del néctar de las flores, y aparece según el clima y los descensos de temperatura durante el almacenamiento.
Tu miel no perdió nada de calidad. Solo calentala suavemente a baño maría y vuelve a estar líquida. Las mieles que nunca se cristalizan suelen ser las que llevan agregados.
Tres cosas, y las tres cuestan trabajo. La primera es la altura: a más de 1,350 metros el grano madura lento y concentra más azúcares. La segunda es el corte selectivo, uno por uno y solo cuando el grano ya está rojo, en vez de bajar la rama completa mezclando verdes y sobremaduros. La tercera es el tueste: nosotros usamos tueste medio para no tapar con amargor las notas de chocolate y frutos secos que la finca ya le dio.
Nuestra bolsa trae una válvula desgasificadora, ese botón redondo que ves arriba. Deja salir el gas natural del café recién tostado sin dejar entrar aire, así que mientras la bolsa esté cerrada el café se mantiene.
Una vez abierta, cerrala bien y guardala en un lugar fresco, seco y lejos del sol. No la metás a la refrigeradora: la humedad y los olores de la comida son los peores enemigos del café. Si lo llevás en grano, molé solo lo que vas a preparar en el momento.
Sí, atendemos tiendas, pulperías, cafeterías y distribuidores. Escribinos por WhatsApp o llená el formulario marcando la opción «Distribuidor / mayorista» y te enviamos la lista de precios.
El pedido mínimo al por mayor es de 100 libras, y a partir de las 1,000 libras aplicamos descuento por volumen.
Sí, enviamos a todo Honduras y también fuera del país.
Dentro de Honduras el envío es gratis a partir de 50 libras de café o 50 botellas de miel. Por debajo de esa cantidad coordinamos el costo según el destino.
Entregamos en mano propia cuando el destino lo permite, y por encomienda con la empresa de transporte que mejor convenga para tu zona.
¿Estás fuera de Honduras? Escribinos y te cotizamos según el país y la cantidad.
Efectivo, depósito, transferencia bancaria y cheque previamente verificado.
Trabajamos con Banco de Occidente, BAC y Banco Atlántida. Al confirmar tu pedido te enviamos por WhatsApp los datos de la cuenta que prefieras usar.
Podemos escribir que hay neblina casi todas las mañanas y que el cafetal crece bajo sombra. Pero es más fácil que lo veas.
Cuarenta y cinco segundos por la Aldea Capucas: los cerros, el verde y el camino que hay que subir para llegar hasta aquí. Este es el lugar donde nacen el Café y la Miel Zompopero.
Tocá para reproducir. Subile el volumen: se oye el bosque.
Escribinos y te confirmamos disponibilidad, precios y forma de envío. Atendemos pedidos personales y también a tiendas, cafeterías y distribuidores en todo Honduras.
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